20 diciembre 2012

Mala hierba nunca muere

El pasado sábado volví a quedar con Iván, que es, junto con Jose, uno de los pocos amigos que conservo del colegio. Nos conocemos desde los cinco años, cuando correteábamos por el patio de aquel "Kinder" junto al Paseo de la Habana. Más adelante, en el colegio, nos juntamos Iván, Jose, David, Carlos, Miguel Ángel y yo. Eramos nuestro grupo, nuestra gente, nuestros amigos. Cuando esa palabra sonaba a algo ingenuamente eterno y joven. Pues bien, el otro día estábamos Jose y yo con Iván tomando algo mientras nos íbamos poniendo al día con nuestras vidas. Cada uno sobreviviendo a su manera, enfrentándonos a los problemas que vienen implícitos en esto que llaman madurez. Éramos unos treintañeros, de adolescencia prolongada, que se volvían a ver después de mucho tiempo. En realidad, lo que más deseaba hacer era de darle un abrazo a Iván. Un fuerte abrazo casi de bienvenida. De felicitación por haberse quedado en el mundo de los vivos.

Una vez más. 

Este verano Iván sufrió un aparatoso accidente de moto, una de sus grandes pasiones. Afortunadamente "sólo" sufrió roturas por todo el cuerpo, pero nada que hubiera puesto en peligro su vida. Durante su convalecencia perdió 20 kilos y bastante masa muscular, y me consta que en este tiempo lo ha debido pasar muy mal. Cosas aparentemente cotidianas y sencillas se pueden volver terroríficas cuando apenas puedes tener control de tu propio cuerpo, tendido en una cama y con casi la mitad de tus huesos hechos trizas. Pero él, mientras nos contaba cómo pasó este mal trago, lo hacía con bastante serenidad. Como si fuera una parte de la vida de la que está acostumbrado a salir. Una vida donde el dolor y el placer han bailado frecuentemente en la misma pista. 

Puedo afirmar que Iván es de los pocos tíos realmente duros que conozco. Gente honesta, de carácter blindado y corazón generoso a prueba de golpes, capaz de haberlas visto de todos los colores y que no dan excesivo dramatismo a sus penas. Cuando camina, aún cojeando disimuladamente, al igual que cuando conduce, o cuando te mira o habla, lo hace con seguridad y una cierta sabiduría. No la de los académicos, ni la de los libros o las escuelas. Sabe moverse como un tigre en esta vida, en este entorno a veces hostil. Conoce los trucos y te los cuenta con naturalidad, sabiendo cuales son los recursos necesarios para conseguir las cosas que uno quiere. O, simplemente, sobrevivir. Su sonrisa franca es la de aquel que ha caminado en el filo de la navaja sin caerse. Su mirada esconde ríos de tinta con los que se podrían escribir las miles de anécdotas vividas en muchos lugares de la vida donde otros se quedaron y no volvieron jamás.

Pero hay algo que siempre encuentro en él cuando le veo. Al estar con nosotros, sus amigos del colegio, es como si volviera a encontrarse en un jardín de recreo, en un espacio y un tiempo donde fue muy feliz. Nosotros somos un pequeño reducto vivo de aquellos recuerdos.

Después del colegio nuestras vidas han seguido caminos bastante diferentes. Pero la amistad, la verdadera amistad, siempre ha estado y estará allí. Esa de quien acude a la posada y siempre se encuentra el calor del hogar. Aquel lugar donde te aceptan tal y cómo eres, sin más exigencia que estar ahí y compartir buenos momentos. A mi amigo Jose le veo muchas más veces al año. Conozco mejor su carácter, a medio camino entre lo pragmático y lo apasionado, y a menudo compartimos conciertos, copas, charlas y buena música. A Iván, en cambio, le veo una o dos veces al año, pero aún así seguimos en contacto. No hace falta verse cada día o cada semana para saber que un amigo está allí. 

Iván tiene siete vidas, él sabe que es un superviviente nato. Ahora, con su casa, su trabajo y su perro, se está replanteando algunas cosas tras el accidente. Dice que intenta ver la vida de otra manera. Quitarle tanta seriedad y tremendismo y aprender a disfrutar de lo que tenemos. Me dice entre risas, "Mala hierba nunca muere". Nunca me alegré tanto de abrazar a alguien como el pasado sábado, sabiendo que sólo tenemos seguro que el presente, nuestro aquí y ahora, es un puto regalo para nuestras vidas.

Iván y yo, después del momento filosófico

14 octubre 2012

No hay otro destino que el viento

"...Se me ha dicho que para los pájaros no hay otro destino que el viento
y que hay barcos que jamás alcanzan un puerto.
Cuando vosotros habláis del destino,
¿A qué os referís exactamente?..."


 (De un poema de Bernardo Atxaga, '37 preguntas a mi único amigo al otro lado de la frontera')

27 septiembre 2012

26 junio 2012

A los hombres futuros (Brecht y la crisis)

Releo un poema de Brecht y, como casi siempre me pasa con él, lo veo demasiado actual...  

A LOS HOMBRES FUTUROS, de Bertolt Brecht
 
" I
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.

Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
[estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

II

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.


Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.
"

05 mayo 2012

Adolescencia interrumpida


Hoy me enteré del fallecimiento de Adam Yauch (MCA), miembro junto a Mike-D y Adrock de los  Beastie Boys, una de las bandas más importantes y representativas de la historia de la música. Importantes, no sólo por los discos vendidos o las canciones publicadas sino por la aportación a ese género tan "negro" como el hip hop de grandes dosis de humor y talento, aderezados con elegantes fusiones musicales y estilos sonoros. Representativas porque, desde sus inicios más "hardcoretes", siempre fueron una imagen de eterna adolescencia. Inquieta, urbana, vitalista. Eterna. Incluso con los años, supieron adaptarsre sin perder un ápice de ese transfondo de vanguardismo adolescente, lejos de mensajes de autodestrucción, éxito infantiloide y pose de mercadotecnia, tan ligado a muchos ejemplos de la música popular contemporánea. 
Los Beastie siempre fueron para mí, esa adolescencia sin fin. Una vez, una amiga de mis padres entró en mi cuarto y vio que tenía una foto parecida a esta de arriba pinchada con una chincheta en la pared. Se acercó a ella, la miró sonriendo y me preguntó "¿Estos son tus amigos?". Creo que fue en la época del Ill Comunication, su mejor disco. Desde entonces, cada vez que veía esa foto, siempre pensé que hubiese estado bien que, efectivamente, esos tres chavales hubiesen sido mis amigos
En Abril pasado no pudo acudir al ingreso de la banda en el Rock and Roll Hall of Fame. En su carta de agradecimiento, puso estas líneas: “Quiero dedicar esto a mis hermanos Adam y Mike. Recorrieron el mundo conmigo."
RIP, Adam Yauch. Músico, artista, militante de derechos humanos. Música eterna. Vida demasiado corta. 


15 abril 2012

¿Qué es más obsceno, el sexo o la guerra?

Discurso de la película "El escándalo de Larry Flint" (People versus Larry Flint)



Aquí en su versión original. In english, here:

03 marzo 2012

Sobre la mediocridad

Copio y pego un interesante artículo de David Jiménez que publicó recientemente en su blog. Creo que llevaba mucho tiempo pensando en un texto así y, por fin, lo encuentro en las letras de David. Sin victimismos, sin autoindulgencia, diciendo las cosas claras. Tal y como son.

Esto podría ser una fotografía del estado de las cosas actual. De todos depende que lo cambiemos.

Pelear a la contra es más interesante.


EL TRIUNFO DE LOS MEDIOCRES

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.  

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado, celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.

David Jiménez, 2012

04 febrero 2012

Originales



“Young people get the foolish idea that what is new for them must be new for everybody else too. No matter how unconventional they get, they're just repeating what others before them have done.”

"Los jóvenes tienen la estúpida idea de que lo que es nuevo para ellos debería ser nuevo también para todos el mundo. Da igual lo originales que sean, tan sólo están repitiendo lo que otros han hecho antes que ellos."

― Yukio Mishima, After the Banquet

24 enero 2012

Educación siberiana


"El abuelo Kuzia no me educaba dándome lecciones, sino hablando, contándome historias y escuchándome. De él aprendí muchas cosas que e permitieron sobrevivir. Su modo de ver y entender el mundo era muy humilde, no hablaba de la vida como alguien que la observara desde lo alto, sino como quien tiene los pies bien asentados en la tierra y procura seguir en ella el mayor tiempo posible.
-Mucha gente busca desesperadamente lo que no es capaz de conservar y comprender, por lo que está llena de odio y lo pasa mal toda la vida.
Me gustaba su forma de pensar, porque era muy fácil de entender. No tenía que ponerme en el lugar de nadie, bastaba con escucharlo sin dejar de ser yo mismo para saber que cuanto salía de sus labios era verdad. Demostraba una sabiduría profunda que no parecía humana, sino de algo más grande y fuerte que el hombre.
-Ya ves, hijo mío... Los hombres nacen felices, pero creen que la felicidad es algo que han de encontrar en la vida... ¿Y en qué nos convertimos? En una manada de animales sin instinto, que siguen ideas equivocadas y buscan lo que ya poseen...
Un día que estábamos pescando y hablábamos precisamente de la felicidad, me preguntó:
-Mira los animales, ¿crees que saben lo que es la felicidad?
-Creo que a veces tambien se sienten trises o felices, pero no pueden expresar sus emociones... -contesté.

Se quedó mirándome en silencio.

-¿Y sabes por qué Dios dio al hombre una vida más larga que la de los animales? -dijo al cabo.
-No, nunca lo había pensado...
-Porque los animales viven siguiendo su instinto y no yerran. Mientras que el hombre, como sigue su razón, necesita una parte de la vida para cometer errores, otra para comprenderlos y la tercera parte para tratar de vivir sin errar.

Lo visitaba siempre que me sentía mal o estaba preocupado, porque el abuelo Kuzia me entendía y conjuraba mis malos pensamientos."

(Nikolái Lilin, Educación siberiana)

23 enero 2012

You're so right

Carlos, el protagonista de la novela de José Ángel Mañas "Historias del Kronen", se pasaba todo el día escuchando una sola canción de The The, Giant. Yo llevo varios días que escucho sin parar "You're so right", de The Strokes. Termina la canción y vuelvo a ponerla, una y otra vez. No sé qué puede estar sucediendo dentro de mi cabeza. Pero algo interesante saldrá. Claro que sí. 


Así suena en directo:

17 enero 2012

Soñé que Christina Ricci cantaba ópera

Sí, bueno... Esta noche soñé que iba caminando por la Plaza del Carmen, en el centro de Madrid, y me encontraba un gran escenario, justo donde deberían estar los antiguos Cines Madrid. Delante de él todavía había material por colocar, cables, focos, cajas, monitores, etc. Resulta que era un festival del humor. Sí, un festival del humor, lleno de grandes cómicos de ayer y hoy (quizás he visto muchas veces el famoso anuncio de Campofrío en la tele y -joder- al inicio de algunos videos en youtube). De repente me encontré al gran Luis Sánchez Polack, "Tip", vestido sin su característico frack, su bigote y con unas gafas de culo de vaso. Iba por ahí hablando solo, el hombre. Y parecía mucho más bajito.
Entonces oí que estaban realizando una prueba de sonido a alguien que cantaba ópera. Me fijé en el escenario y vi que era Christina Ricci la que cantaba y, la verdad, lo hacía muy bien. Yo la miraba y me tentaba coger el móvil y sacarle una foto. O grabarle un vídeo. Otro más para mi videoblog. Sí, toda esa mierda de las redes sociales. Ves algo que te interesa, algo que realmente crees que puede interesar (sobre todo si sale un famoso) y basta con sacar el móvil y click. Sueltas a los cabestros digitales y comienzan los San Fermines, como diría Malamadre. Que si Trending Topics, que si grupos en Facebook, que si fotos privadas, que si derechos de imagen. En fín, ya sabéis. Todo ese rollo 2.0.
Christina Ricci seguía ensayando y, pese a que me puse a juguetear con el móvil, al final no la grabé ni le hice ninguna foto. Pensé que no era justo. Simplemente, me senté encima de una caja de metal y miré cómo cantaba. Quería disfrutar de ese momento, no robárselo. Nunca imaginé que "Miércoles" o "Maggie -Pan Am- Ryan" cantara tan bien ópera, aunque ya la vi cantar en Black Snake Moan hace años. Tenía su puntito, lo reconozco. Pero esto era diferente. Sobre todo porque era algo escondido. Un ensayo. Algo a medio hacer. Más espontáneo. Imperfecto, si cabe. Como si la estuvieras viendo cantar en la ducha. Ya, una chorrada, pero eso es lo que pensé en ese momento. 
Christina Ricci terminó de cantar y, dejando el micrófono a un ayudante, dijo "Seguro que alguna hijaputa le echará la culpa al micro". Así, en un castellano digno de Salamanca. Con esa clase y finura. 
Luego bajó las escaleras, me miró extañada y se marchó. 

12 enero 2012

Travis Bickle

Travis Bickle existe


"Loneliness has followed me my whole life..."



 "Here's a man who would not take it anymore."



Here is...